La garganta del Oso esconde bellas cascadas y pozas, ideales para darse un chapuzón en un día de calor. En otoño, los pinos y los serbales acompañan el discurrir encajado del agua. Para llegar hasta aquí el acceso más cómodo es desde el kilómetro tres de la carretera de Candelario a Navacarros, por una pista de tierra que atraviesa una zona de praderas conocida como "Los Praos Domingos", para llegar hasta un puente de hormigón. Desde aquí se remonta junto al arroyo del Oso para llegar a las hoyas excavadas por la erosión en el cauce del río.
Otro acceso por senderos nace en la parte alta de Candelario, en la carretera a Navacarros, nada más cruzar un puente, junto a un viejo molino. El sendero está empedrado y sube lentamente entre bosques autóctonos de castaños y robles, para desembocar en una ancha pista que en un par de lazadas nos lleva hasta el puente de hormigón. En la ultima curva parte un sendero que conduce directamente a las pozas.
Puede hacerse una ruta circular de senderismo, con unos once kilómetros y un desnivel de casi 400 metros. En otoño es una gozada.
Para más información consultar el enlace http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3636162
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